Y tú, musa mía, tú que me has dado tantas alegrías y que has llenado mi alma de miles de estrellas, tú que me has enamorado y me has emocionado con palabras que parecía que inventaras exclusivamente para mí, tú que me has amado como nadie me amó, con tu corazón excluyendo el cuerpo de la palabra amar, tú que me hiciste soñarte y luego quererte más, tú que me enseñaste algo de mí que nadie conoce, tú amigo mío, cómplice secreto de todos mis secretos heridos, heroe de batallas que luego naufragaron en el río, tú, pájaro que se cobijó en mi nido, que nació para ser mi querido amigo hoy te digo que le diste vida a una existencia que carecía de sentido. Tú ángel que desplega sus alas al viento, tú que me diste vida a un cuerpo que sentía muerto, tú que me dijiste por primera vez te quiero y ilusionante cada poro de mi cuerpo, y convertiste mi árida piel en un florido desierto, tú que me diste letras, letras con forma y cuerpo, con alma y sentimiento, con alegría y tormento. Tú que hoy me ves a través de ti, yo que podía sentir tus manos como las mías en mis labios, en mis senos...tú que te sonrojabas con el erotismo de mis versos y me amabas en el silencio y la penumbra de tu cuarto, sin que nadie supiera ni tú que era huella imborrable que tenías dentro. Por todo eso...Te Quiero. Tú duende de mis sueños.
jueves, 19 de septiembre de 2013
Tú
Y tú, musa mía, tú que me has dado tantas alegrías y que has llenado mi alma de miles de estrellas, tú que me has enamorado y me has emocionado con palabras que parecía que inventaras exclusivamente para mí, tú que me has amado como nadie me amó, con tu corazón excluyendo el cuerpo de la palabra amar, tú que me hiciste soñarte y luego quererte más, tú que me enseñaste algo de mí que nadie conoce, tú amigo mío, cómplice secreto de todos mis secretos heridos, heroe de batallas que luego naufragaron en el río, tú, pájaro que se cobijó en mi nido, que nació para ser mi querido amigo hoy te digo que le diste vida a una existencia que carecía de sentido. Tú ángel que desplega sus alas al viento, tú que me diste vida a un cuerpo que sentía muerto, tú que me dijiste por primera vez te quiero y ilusionante cada poro de mi cuerpo, y convertiste mi árida piel en un florido desierto, tú que me diste letras, letras con forma y cuerpo, con alma y sentimiento, con alegría y tormento. Tú que hoy me ves a través de ti, yo que podía sentir tus manos como las mías en mis labios, en mis senos...tú que te sonrojabas con el erotismo de mis versos y me amabas en el silencio y la penumbra de tu cuarto, sin que nadie supiera ni tú que era huella imborrable que tenías dentro. Por todo eso...Te Quiero. Tú duende de mis sueños.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario