Caí en tu trampa
tejiste fuerte tu tela de araña
me atrapaste con tus garras
y de ahí será difícil de escapar.
Ni lo intentes
ni un paso más, no te acerques
lucharé con fuerzas, con dientes
vencerme no será hoy, vamos a luchar.
No te atrevas arácnido mortal
lanzaste veneno en la herida infectada
paraste mi caída asegurada
más de ti no quiero piedad.
Detente.
De inmediato, en este mismo instante
un paso más y lo lamentarás
sabes que no es conveniente
Tú enemigo valiente
de tus tretas eres consciente
Don Juan de medio pelo
que buscas consuelo en brazos inocentes.
Cómo te atreves
a clavar el aguijón
a seducir sin temor
a poseerme en un sueño permanente.
Dejémonos de cuentos
aunque si te empeñas
soy la bella durmiente
esperando un beso que me despierte
uno de amor pero ya llevo tus huellas.
Y no podré luchar contra eso
fuiste mi príncipe, verdugo y brujo malévolo
tu beso me despertó de este letargo
y te debo un favor
apagaré tu oscuro deseo.
Ya termina mi pesadilla
arráncate la camisa
sin pausa, aprisa
y que esto tenga un final
dónde el cuento acaba mal.
Dónde el príncipe pierde el amor
y la fábula es cosa de dos
el brujo y la princesa se refugian en la cama
yacen apasionados como si no hubiera mañana
y las perdices olvidaron servir de manjar.
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