Me siento como reo proscrito
en el exilio de tus besos
como jardín marchito
que precisa de tus cuidados eternos.
Junto a mi silla te veo
pasas, sonríes, te vas
demasiado tarde para volver atrás
pronto para volver al infierno.
Tantas vidas desperdicié por eso
subí al cielo, amueblé el limbo y con satanás jugué con fuego
bebí agua de la fuente de tu boca
y morí de sed en el espejismo de mi deseo.
Qué castigo tan cruel
porté cadenas que dejaron mi piel en carne viva
casi salvo al mundo de Hiroshima
me acomodé en tus brazos moribundo.
Transporté cargas peligrosas
aposté mi vida a la ruleta rusa
y sólo escuché excusas
cuando te gané al póquer unas horas.
En otras vidas te he encontrado
mujer de mala vida, escapista, incluso suicida
los mismos ojos me han vendido, traicionado, envenenado
y eras mi verdugo en los últimos segundos de mi vida
Ya no caigo, matahari sin visado
ya no, burda espía
dejemos las rencillas
de rencores me he olvidado.
Ya no siento nada
solo lamento mi confianza
las mil maneras de morir
la tortura a la que me has confinado.
Terminemos con mi amor viciado
de gases tóxicos
de cristales rotos
veo el miedo en tus ojos
cazador cazado.
Y que más allá de 10 vidas
y 9 muertes
cuando despiertes recuerdes
el dolor que con gran satisfacción te he aplicado.
Duerme amor mío
duerme plácidamente
que cuando despiertes
y me recuerdes
empezará de nueva la persecución.
Y 10 vidas no resarcirán tu dolor.
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