Me faltan las palabras para expresar el silencio mudo de mi garganta
me fallan las fuerzas que preciso para enfrentarme a tus dudas calladas
no quedan segundos marchitos cayendo de sus ramas
se terminaron los reproches proscritos perseguidos en la huida de sus camas
Me armo de valor para disparar flechas envenenadas
luego mantengo un pulso con la culpabilidad
sombra fría incapaz de perdonar
quiero llegar a un acuerdo y poder no odiarla.
Pero no puedo, sin ti mi muerte no acaba
aunque no entienda nada
ahí está sentada, perfecta, callada
sonriente, armoniosa, enamorada
ella no sabe que envidio cada pedacito que tú abrazas
Quizás mi mayor premio es su ignorancia
más con este dolor me extingo como llama de vela apagada
nunca pretendí que ocurriera, que me invadiera la nostalgia
tampoco dejar de sentirme solidaria con la mujer que te ama
Como finiquitar estos celos que asfixian mi cuello
como no morir al oírle expresar que te idolatra
pero la vida no existiría si mi mente no te buscara
somos tres personas librando la misma batalla.
Voy deshojando margaritas confundidas que se sienten amenazadas
en mi retina tengo tu lengua grabada
donde quedó la promesa de inventar nuevas palabras
donde quedan las caricias que pugnan por volver tan ansiadas
Me sobran razones transparentes y muy claras
para tratar de robarte con mi caballo y armadura blanca
para no detenerme hasta ponerte a salvo en mi morada
no quedan ya miedos ni fantasmas
sólo nos restan días para reconciliar nuestras almas.
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