Me presento ante ti desnuda
me rasgué por el camino las vestiduras
y ante mi regreso magullado, herida, llena de amargura
en mi piel la única luz fueron los rayos oscuros de la luna.
Tediosa espera hasta encontrarme hoy ante ti
donde ya no resistió ni mi flamante armadura
con paso lento, quebradizo, cojo a estas alturas
me arrodilló y ya no me sostengo, sólo queda mi furia.
Mi caballo perdió la batalla de imbestidura
y ya no hay amarras que me obliguen a ser la mujer dura
me veo débil, triste, y a lo peor sin cura
como flor marchita en un jardín donde deber aguantar la compostura.
Anhelando que enmarques mi rostro en tus manos rudas
que me sostengas en tus brazos y me devuelvas mi bravura
vísteme, dame un lienzo, pincel, pintura
inmortalicemos este momento para siempre por ventura.
No soporto más tu tez pálida ante mis heridas crudas
que aún me sostengo, el dolor no puede vencerme
y que la sal en mis quemaduras me depura
pero por favor sólo ámame aunque sea una locura.
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